El comercio de Castellón mantiene su actividad pese a las obras del TRAM
Los comerciantes no han notado demasiadas incidencias negativas aunque aseguran que todavía «es pronto» para hacer valoraciones
El miedo con el que los comerciantes de Castellón acogieron el inicio de las obras del TRAM en las calles del centro, y que durarán la friolera de un año, parece disiparse después de una semana con los obreros frente a la puerta de sus tiendas ya que la rutina diaria parece continuar estable por encima de obras, huelgas y cambios del tiempo.
Durante estos primeros días esa ha sido la tónica general en las calles del centro y, a pesar de que las obras y sus evidentes complicaciones para el paso de vehículos y peatones podrían perjudicar la afluencia de gente a las tiendas situadas 'en primera línea', lo cierto es que el presidente de Centre Ciutat Castellón, José Luis Verchili, aseguraba que «de momento no nos ha llegado ninguna queja ni ninguna incidencia de los comercios que tenemos adheridos a la asociación».
La clave, como en tantas otras situaciones -más en un momento nada afable para el sector- es la paciencia, de unos y de otros. «Comerciantes, vecinos y conductores debemos tener paciencia y esperar a que las cosas puedan mejorar, la esperanza no la perdemos nunca», alegaba Verchili, quien apuntaba que «aunque molestias siempre hay, si se hacen las cosas bien no tiene porque haber consecuencias graves para los comercios».
Una llamada de atención al Ayuntamiento, al que de todos modos Verchili atribuía «buena voluntad», para evitar complicaciones y no poner nuevas trabas a un sector que trata de sobrevivir como puede a la crisis económica.
De este modo, desde Centre Ciutat, como ya se hizo en la reunión que los comerciantes mantuvieron con la concejala de Movilidad de la capital de La Plana, Carmen Albert, pedía, e insistía, en tener en cuenta a los trabajadores del sector comercial situado en el centro y «que las cosas se hagan bien, que se intente no cortar el tráfico y que se creen buenos accesos a pesar de las obras».
Eso sí, pese a la ausencia de incidentes o de quejas «de las que hasta ahora no hemos tenido noticia» reconocía que las obras de esta envergadura «siempre afectan de alguna manera», pues sólo hay que recordar las molestias de muchos comerciantes por las obras de la plaza Mayor, que se quejaban de que los trabajos en la zona hacían que los clientes que llegaban de las localidades de alrededor se lo pensasen más a la hora comprar y prefiriesen acercarse, sobre todo por las dificultades del tráfico, a los centros comerciales.
De ahí viene, en gran parte, la cautela con la que los trabajadores del sector comercial han tomado el inicio de estas obras que afectarán al entorno de la Farola, Cardona Vives, Gasset, Rey don Jaume, Escultor Viciano, Zaragoza y Ruiz Zorrilla hasta que esté culminada la plataforma del bus guiado.
Tampoco han sido los únicos. Desde la oposición, desde el anuncio de que el proyecto iba a llevarse finalmente a cabo y los trabajos eran inminentes, los portavoces de los partidos políticos enfrentados al PP han solicitado que se tuvieran en cuenta medidas para proteger a los comerciantes.
Desde Esquerra Unida, Carmen Carreras, instaba al equipo de gobierno a minimizar el impacto de las obras, mientras Iniciativa -sin representación en el Ayuntamiento- se sumaba a la petición y reclamaba más atención al sector. Lo mismo que el PSPV y el Bloc.